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Hernández-Fernández, J. (2017). Editorial. Revista Mutis, 7(2), 5–6. https://doi.org/10.21789/22561498.1250
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Resumen

Hace por lo menos dos billones de años que las formas primitivas de vida incorporaron el uso del oxígeno como aceptor final de electrones en la cadena respiratoria. El fenómeno de óxido-reducción permitió pasar de producir 2 ATP a partir de una mol de glucosa a entregarles a las células 36 ATP, proceso que cambió para siempre la habilidad para obtener la energía en la mayoría de los organismos vivos. Hoy en día, los órganos de la mayoría de mamíferos son altamente sensibles a las limitaciones de oxígeno; sin embargo, algunos vertebrados ectotérmicos están extraordinariamente adaptados a la tolerancia a este estrés. Tortugas de agua de los géneros Trachemys y Chrysemys utilizan la anaerobiosis como estrategia para vivir varios meses en condiciones de anoxia durante el invierno (Ultsch, 1989). Estas tortugas han sido juiciosamente estudiadas por la adaptación que les permite a sus órganos sobrevivir sin oxígeno (Krivoruchko y Storey, 2010). Sin embargo, los mecanismos moleculares relacionados con tolerancia a la anoxia en tortugas marinas no han sido caracterizados. Las tortugas dulceacuícolas Trachemys y Chrysemys han sido mundialmente utilizadas como modelos para identificar y entender los mecanismos moleculares de tolerancia a la anoxia y las bases moleculares de las lesiones producidas por la hipoxia/isquemia que ocurren en organismos sensibles al oxígeno, así como los problemas médicos, como el ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, y la posible forma de evitarlos, así como enfermedades producidas por el estrés oxidativo, tales como parkinson o alzheimer (Buck, 2004). Además, podría conducir a la obtención de técnicas mejoradas para manipular y ayudar a preservar la viabilidad de órganos durante la cirugía, e incluso a mejorar la tecnología para su uso en hipotermia o crioconservación de tejidos y órganos, previo a trasplantación. Lutz, Prentice y Milton (2003) propusieron que las tortugas pueden ser un excelente modelo para estudiar envejecimiento versus longevidad. Al parecer, el proceso que protege el cerebro de las tortugas contra la anoxia y la subsecuente la reoxigenación debe contribuir a la longevidad de las tortugas, debido a que algunos procesos están relacionados con la neurodegeneración relacionada con la edad.

Palabras clave:

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Buck, L. T. (2004). Adenosine as a signal for ion channel arrest in anoxia-tolerant organisms. Comparative Biochemistry and Physiology. B, Biochemistry and Molecular Biology. https://doi.org/10.1016/j.cbpc.2004.04.002

Krivoruchko, A. y Storey, K. B. (2010). Regulation of the heat shock response under anoxia in the turtle, Trachemys scripta elegans. Journal of Comparative Physiology. B, Biochemical, Systemic, and Environmental Physiology. https://doi.org/10.1007/s00360-009-0414-9

Lutz, P. L., Prentice, H. M. y Milton, S. L. (2003). Is turtle longevity linked to enhanced mechanisms for surviving brain anoxia and reoxygenation? Experimental Gerontology. https://doi.org/10.1016/S0531-5565(03)00111-6

Ultsch, G. R. (1989). Ecology and physiology of hibernation and overwintering among freshwater fishes, turtles, and snakes. Biological Reviews, 64(4), 435-515. https://doi.org/10.1111/j.1469-185X.1989.tb00683.x

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