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Resumen
Ocuparnos de la eficacia del derecho y de la legalidad, y más específicamente de la cultura de aprehender el ordenamiento jurídico a pesar de la inflación normativa y de la concepción reinante de pretender resolver toda problemática social con la expedición de normas jurídicas no es un asunto pacífico.
Sin embargo, nuestra sociedad debe reflexionar si está transitando el camino adecuado para hacer del derecho una herramienta que permita modelar las conductas de sus asociados o si, por el contrario, requiere no hacer tanto énfasis en la norma jurídica y más bien apoyarse en la norma social y moral para llegar a niveles mayores de aceptación de la norma como parte de la regularización en el trasegar cotidiano del individuo.
Una reflexión en el orden planteado no solo debe llevarnos a considerar netamente la existencia de una ineficacia normativa y una cultura generalizada del incumplimiento, sino también a reformular si merece un país como el nuestro demandar tantos esfuerzos económicos e institucionales para dictar un marco jurídico que no parece cumplir su propósito.