
Leidy Johanna Arenales Rangel, David Alexander Laguna Doncel (2026). https://doi.org/10.21789/25007807.2227
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materia de protección ambiental, la aplicación práctica de estas normas enfrenta limitaciones
severas por la falta de métodos de investigación modernos y adaptados a los rasgos de los
delitos contra el medio ambiente (Grisales-Beltrán, 2023). Asimismo, el incremento alarmante
de delitos ambientales en el país, evidenciado por informes de la Procuraduría General de la
Nación y de organizaciones internacionales como la ONU Medio Ambiente (2022), demanda
respuestas más eficientes y especializadas por parte de las autoridades judiciales.
Aunado a lo anterior, la necesidad de fortalecer la eficacia probatoria mediante la
innovación tecnológica se configura como un imperativo inaplazable, opinión compartida por
Cardona Pérez (2024), para quien el estándar probatorio exigido en los procesos penales
requiere que la evidencia sea obtenida de manera lícita, oportuna, completa y fiable;
características que pueden ser garantizadas mediante el uso de tecnologías que reduzcan el
margen de error humano y aumenten la objetividad en la recolección de datos. En este sentido,
la incorporación de drones y sensores remotos en los procedimientos de investigación penal
tiene un fundamento técnico y una justificación jurídico-procesal.
En el plano internacional, diversos países han avanzado en la regulación y uso de
tecnologías emergentes para la persecución de delitos ambientales. Así, experiencias de
naciones como Estados Unidos, Canadá y Brasil demuestran que el empleo de sistemas de
monitoreo aéreo, imágenes satelitales y análisis de datos geoespaciales puede mejorar en gran
medida la detección temprana de delitos, la obtención de pruebas y la eficacia de los procesos
judiciales (Bortagaray y de Montevideo, 2016). Colombia, en cambio, presenta un rezago
importante en este campo, lo que evidencia la urgencia de adoptar medidas concretas para
cerrar esa brecha.
Este artículo, por tanto, busca contribuir al debate académico y jurídico sobre la
modernización de la investigación penal en delitos ambientales, proponiendo alternativas que
integren el potencial de las nuevas tecnologías dentro del marco de las garantías procesales
vigentes. Para ello, se estructura en varias secciones: en primer lugar, se presenta una revisión
crítica de los antecedentes y del marco teórico relacionado con los delitos ambientales, la
investigación penal y el uso de tecnologías emergentes; segundo, se describe la metodología
empleada, basada en el análisis documental y comparativo de fuentes jurídicas y doctrinales;
posteriormente, se exponen los resultados obtenidos, organizados en torno a los vacíos
detectados, las experiencias relevantes y las propuestas formuladas; y finalmente, se presentan
las conclusiones del estudio, destacando las contribuciones realizadas y señalando las líneas
futuras de investigación necesarias para profundizar en la materia.
Por ende, con esta investigación se pretende aportar elementos que fortalezcan el
ejercicio del derecho penal ambiental en Colombia, favoreciendo una respuesta estatal más
eficaz, oportuna y respetuosa de los derechos fundamentales, en consonancia con los principios
del Estado social de derecho y la protección de los bienes jurídicos colectivos. Asimismo,
teniendo en consideración que en un contexto donde la degradación ambiental avanza a un
ritmo alarmante, el perfeccionamiento de los mecanismos de investigación y judicialización de
los responsables se erige como una tarea esencial para garantizar el respeto del derecho a un
ambiente sano, consagrado en la Constitución de 1991 y en los instrumentos internacionales de
derechos humanos.
En suma, la necesidad de innovar en los métodos de recolección de pruebas en los
delitos ambientales no responde únicamente a consideraciones técnicas, sino también a
exigencias jurídicas y éticas vinculadas al acceso efectivo a la justicia ambiental. Como
advierten autores como García y Amaya (2023), el acceso a pruebas robustas y confiables es
una condición indispensable para asegurar la efectividad de los derechos ambientales y, por