Vol. 16 (1) enero – junio del 2026
expresión; a continuación, se presentan algunas de las que ya se están usando y otras
de las que se tiene en proyección.
El principio fundamental que sustenta sus aplicaciones es la conversión
eficiente de energía química en emisión fotónica medible, lo que permite traducir
procesos biológicos invisibles —como la expresión génica, las interacciones
proteína–proteína o la actividad metabólica— en señales cuantificables. Esta
propiedad convierte a la bioluminiscencia en una herramienta altamente sensible,
con bajo ruido de fondo y gran versatilidad experimental. La aparición de luciferasas
más brillantes y estables, junto con el diseño de nuevas luciferinas sintéticas, ha
ampliado significativamente el rango de aplicaciones, desde ensayos celulares in
vitro hasta imagenología no invasiva en organismos vivos (Yeh & Ai., 2019).
En paralelo, la integración de tecnologías como la edición génica, la
ingeniería de proteínas, la química sintética y la biofotónica ha permitido optimizar
los sistemas bioluminiscentes y diversificar sus usos. Hoy en día, la bioluminiscencia
no solo cumple funciones de sensado y reporte molecular, sino que también se
explora como fuente interna de luz para aplicaciones terapéuticas, como
herramienta para el seguimiento celular y como componente de propuestas
innovadoras en sostenibilidad e iluminación biológica (Syed & Anderson, 2021). En
este contexto, las aplicaciones de la bioluminiscencia representan un campo
multidisciplinario en expansión, donde convergen biología, medicina, física e
ingeniería, configurando un escenario de investigación con profundas implicaciones
científicas, tecnológicas y ambientales.
En el ámbito biomédico, por ejemplo, los reporteros bioluminiscentes se
han consolidado como herramientas fundamentales para el estudio de procesos
celulares y moleculares. Han sido empleados en regulación y señalización génica,
Interacciones proteína–proteína, ensayos basados en células, detección de
modificaciones postraduccionales, cribado de fármacos (high-throughput
screening), imagenología molecular, imagenología no invasiva in vivo, seguimiento
de tumores e infecciones (Dunuweera et al., 2024; Syed & Anderson, 2021). La
principal limitación histórica de la bioluminiscencia ha sido su baja intensidad
luminosa, atribuida al lento recambio catalítico de las luciferasas, restringiendo su
uso principalmente a estudios macroscópicos con limitada resolución espacio-
temporal. Sin embargo, el desarrollo reciente de luciferasas altamente brillantes —
como NanoLuc y teLuc— ha permitido avanzar hacia microscopía bioluminiscente a
nivel celular y subcelular, alcanzando resolución de célula única (Yeh & Ai., 2019).
Además, la ingeniería de reporteros bioluminiscentes ha comenzado a
emular el desarrollo histórico de las proteínas fluorescentes, como la Green
Fluorescent Protein. No obstante, a diferencia de estas, la optimización de sistemas
bioluminiscentes requiere la integración de química sintética, ingeniería de
proteínas, biofotónica y estudios en modelos animales, lo que convierte este campo
en un área altamente compleja pero estratégicamente prometedora ( Dunuweera et
al., 2024). Actualmente existe una amplia colección de luciferinas y luciferasas
derivadas de organismos como Renilla, camarones de aguas profundas, bacterias y
escarabajos. Esta diversidad permite aplicaciones que van desde ensayos in vitro
hasta estudios in vivo en organismos completos. A nivel celular, es posible utilizar
reporteros ortogonales múltiples para rastrear simultáneamente distintos blancos
moleculares. La combinación con técnicas de edición génica ha acelerado la creación
de líneas celulares bioluminiscentes y animales transgénicos diseñados para