Vol. 16 (2) julio diciembre del 2026
https://doi.org/10.21789/22561498.2181
ARTÍCULO DE REVISIÓN
Explorando el pasado: el poder de la microscopía y la histología en el
estudio de tejidos antiguos
Exploring the Past: The Power of Microscopy and Histology in the Study of Ancient Tissues
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo abd, Freddy Rodriguez Saza acd
a |PhyloGenomicsUD - Semillero de Investigación en Filogenética, Evolución y Ciencias Ómicas, Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales,
Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia
b Proyecto Curricular Licenciatura en Biología, Facultad de Ciencias y Educación, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia
c Programa Académico de Biología, Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Colombia
d Colegio Colombiano de Neurociencias, Colombia
a hacardenaso@udistrital.edu.co | https://orcid.org/0009-0006-7278-5865
b frodriguezs@udistitrital.edu.co | https://orcid.org/0000-0001-9709-4258
Citation: Cárdenas Otavo, H. A., Rodriguez
Saza, F. (2026). Explorando el pasado: el
poder de la microscopía y la histología en
el estudio de tejidos antiguos.
Mutis, 16(2). 1-17.
https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Recibido: 5 de agosto de 2025
Aceptado: 30 de mayo de 2026
Copyright: © 2026 por los autores. Licen-
ciado para Mutis. Este artículo es un ar-
tículo de acceso abierto distribuido bajo
los términos y condiciones de la licencia
Creative Commons Attribution (https://
creativecommons.org/licenses/by/ 4.0/).
RESUMEN
Este artículo revisa el impacto de diferentes técnicas de microscopía e
histología en el análisis de tejidos antiguos de humanos, animales, plantas y
patógenos. Se observó un incremento notable en publicaciones entre 2000 y 2023,
con un enfoque predominante en tejidos óseos y dentales debido a su preservación.
Las técnicas avanzadas como la microscopía confocal y la inmunohistoquímica han
permitido nuevos avances en tejidos blandos y patógenos. Las regiones más activas
en investigación son Europa y América del Norte, mientras que Latinoamérica y África
presentan menores contribuciones. A pesar de los avances, se identifican
limitaciones relacionadas con la preservación de muestras y la accesibilidad tecnoló-
gica.
Palabras clave: microscopía; histología; tejidos antiguos; humanos;
Animales; plantas; patógenos; ciencias naturales.
ABSTRACT
This article reviews the impact of different microscopy and histology
techniques on the analysis of ancient human, animal, plant, and pathogen tissues. A
notable increase in publications was observed between 2000 and 2023, with a
predominant focus on bone and dental tissues due to their preservation. Advanced
techniques such as confocal microscopy and immunohistochemistry have enabled
new advances in the study of soft tissues and pathogens. The most active regions for
research are Europe and North America, while Latin America and Africa have made
fewer contributions. Despite these advances, limitations related to sample
preservation and access to technology have been identified.
Keywords: microscopy; histology; ancient tissues; humans; animals; plants;
pathogens; natural sciences.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
2
INTRODUCCIÓN
El desarrollo de la microscopía, la histología y la histopatología ha
transformado el estudio de tejidos antiguos de plantas, animales y humanos
(Rodríguez, 2019; Hühns et al., 2015). Los múltiples avances en microscopía permiten
observar de manera detallada células y estructuras subcelulares preservadas en
muestras paleontológicas, arqueológicas, históricas y forenses, proporcionando
datos sobre el verdadero estado conservación tisular y bioquímica de moléculas
endógenas (Guareschi et al., 2024; Anderson, 2022; Fornaciari, 2018; Aufderheide,
2011; Schopf et al., 2009; Schweitzer, 2008; Capasso et al., 2001). Por su parte, la
histología, mediante técnicas de tinción y cortes ultrafinos, ha facilitado
la caracterización de tejidos vegetales fosilizados, identificando patrones de
crecimiento y respuestas fisiológicas a cambios climáticos (Iniesto, 2018; Collinson,
2011; Wang, 2004). Así mismo, la histología ha sido clave para la diferenciación entre
restos óseos de animales y humanos (Treuting et al., 2017; Hillier et al., 2007),
mientras que la histopatología ha permitido el diagnóstico retrospectivo de
enfermedades antiguas, como infecciones bacterianas, neoplasias y trastornos
metabólicos, proporcionando evidencia de la coexistencia entre organismos y
patógenos a lo largo del tiempo (Warinner et al., 2014; De Boer, 2013; Ragsdale &
Lehmer, 2012; Slaoui & Fiette, 2011; Assis & de Boer, 2022; Schultz, 2001).
Pese a los avances, el análisis histológico y microscópico de muestras
biológicas antiguas enfrenta enormes desafíos debido a factores tales como las
restricciones para la extracción de muestras de su sitio de origen o de colecciones
biológicas para su estudio científico (Branson, 2013), así como a la degradación y la
influencia de factores tafonómicos, diagenéticos y ambientales adversos que alteran
su composición estructural (Dauphin, 2022; Booth et al., 2022; Delannoy et al., 2018;
Keenan, 2016; Assis et al., 2015; Turner-Walker & Jans, 2008). Para superar estas
dificultades, se ha propuesto, por un lado, el uso de kits de paleohistología de campo
(Branson, 2013) y, por otro, la exploración de metodologías para examinar la
conservación histológica o tisular y la preservación bioquímica de moléculas endóge-
nas (Anderson, 2023; Colleary et al., 2022; Kontopoulos, 2018; Henderson et al.,
2013; Szpak, 2011; Haynes et al., 2002; Gardner, 2000; Guarino et al., 2000).
Desde sus inicios en el siglo XVII, la microscopía ha experimentado una
notable evolución, expandiendo sus capacidades con el desarrollo de tecnologías de
alta resolución, tales como la microscopía electrónica, la microscopía confocal y la
microscopía de fuerza atómica (AFM), que ofrecen una precisión sin precedentes
(Peddie & Collinson, 2014; Alison et al., 2010; Denk & Horstmann, 2004). Si bien la
microscopía óptica convencional ha sido la técnica reina en el análisis de muestras
biológicas antiguas y de colecciones de museo, en estudios paleopatológicos; por
ejemplo, la microscopía electrónica de barrido (SEM) ha permitido caracterizar
microestructuras óseas y dentales, facilitando la identificación de patrones de
enfermedades en restos humanos antiguos (Assis et al., 2015; Schroeder et al., 2014;
De Boer et al., 2013; Brothwell & Pollard, 2001). En ciencias forenses, la SEM, en
combinación con la espectrometría de rayos X por dispersión de energía (SEM/EDS),
ha sido ampliamente usada en el análisis de diversos tipos de evidencia traza y mi-
crovestigios (Vermeij et al., 2012). Del mismo modo, en paleobotánica, la
microscopía confocal ha sido fundamental para examinar las estructuras de las
paredes celulares en plantas fósiles, preservando detalles que serían imposibles de
observar con métodos convencionales (Hsieh et al., 2020; Howard, 2005).
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
3
De manera similar, diferentes investigaciones paleontológicas han
combinado el uso de microscopía óptica convencional con técnicas avanzadas como
la AFM para caracterizar remanentes de fibras de colágeno, vasos sanguíneos y célu-
las de vertebrados extintos. Para ello, se utilizan huesos, cartílagos y tendones fosili-
zados, con énfasis en reptiles, dinosaurios y su clado hermano, las aves (Surmik et al.,
2023; Feng et al., 2016). Adicionalmente, los avances tecnológicos como la tomogra-
fía computarizada (TC) han transformado el campo al posibilitar la obtención de
secciones virtuales de forma no invasiva, facilitando un análisis más detallado y
exacto de los tejidos (Sánchez et al., 2012).
El término paleohistología aparece por primera vez en la literatura a
principios del siglo XX (Moodle, 1926); sin embargo, la primera definición formal no
se presentó solo hasta 1946 (Graf, 1946), describiéndola como “el análisis de seccio-
nes microscópicas de antiguos seres humanos y el reconocimiento de tejidos y
células en dichas secciones”. Actualmente, la paleohistología se ha consolidado como
disciplina y se centra en el análisis microestructural, ultraestructural y
nanoestructural de una variedad de antiguas muestras biológicas, empleando para
ello una combinación de técnicas de microscopía, histotecnología y nanotecnología
(Garland, 1993; Cuccu et al., 2025; Porpora et al., 2022; Anderson, 2022; Rodríguez,
2019).
En lo que respecta a la histotecnología, los métodos tradicionales de tinción,
como Hematoxilina y Eosina (H&E), siguen siendo útiles para analizar la arquitectura
tisular básica, mientras que enfoques avanzados, como la inmunohistoquímica y la
hibridación in situ, permiten detectar proteínas y ácidos nucleicos incluso en condi-
ciones de degradación avanzada (Brönnimann et al., 2020; Fox et al., 1985). Estas
técnicas han sido cruciales en la detección de patógenos antiguos, como bacterias y
virus, que ofrecen pistas clave sobre la evolución de las enfermedades infecciosas y
las respuestas inmunológicas humanas (Greenblatt et al., 2000; Slon et al., 2017).
De este modo, la aplicación combinada de técnicas de microscopía y
paleohistología ha permitido avances notables, al proporcionar datos cada vez más
precisos respecto a características evolutivas, anatómicas, fisiológicas, metabólicas y
moleculares (de Ricqlès, 2011, 1993; Scheyer, 2024; Anderson, 2024; Aailleul et al.,
2019; Ghilardi et al., 2016; Lluna-G et al., 2024). Por ejemplo, el análisis de ADN
antiguo (aDNA) mediante hibridación in situ fluorescente (FISH) acoplado a
microscopía confocal ha mejorado la detección de secuencias genéticas específicas
en tejidos conservados (Dabney & Meyer, 2012; Shapiro & Hofreiter, 2014). En el
caso de los patógenos antiguos, las herramientas moleculares e histológicas han
permitido identificar la presencia de agentes infecciosos en tejidos humanos,
revelando patrones de infección y resistencia a enfermedades (Rollo et al., 2002;
Nerlich et al., 1997). Sin embargo, los procedimientos histotecnológicos asociados
con la investigación en muestras antiguas todavía requieren una mayor
estandarización de protocolos para los estudios paleohistológicos (Cuccu et al., 2025)
y, a pesar de los avances, la integración de técnicas sigue enfrentando limitaciones.
La preparación de muestras antiguas y/o de colecciones de museo para el
análisis microscópico puede comprometer aún más su conservación histológica y la
preservación bioquímica, mientras que las condiciones ambientales y la
contaminación moderna representan obstáculos importantes (Huisman et al., 2016;
Booth, 2016). Por ello, es crucial continuar desarrollando métodos que minimicen el
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
4
daño a las muestras y maximicen la recuperación de datos biológicos (Smith et al.,
2017; Cooper & Poinar, 2000). En este sentido, vale mencionar que tecnologías como
la espectroscopía Raman, la TC y la AFM actualmente ofrecen oportunidades para
caracterizar muestras antiguas sin necesidad de preparación invasiva (Campbell et
al., 2021; Coates et al., 2019).
A lo largo de este artículo se revisan los avances y aplicaciones de las
técnicas de microscopía e histología en el análisis de muestras antiguas de humanos,
animales y plantas, así como en la detección de agentes patógenos, destacando las
contribuciones clave según el tipo de microscopía, la naturaleza de las muestras
analizadas, el grupo de organismos estudiado, las limitaciones técnicas y las
perspectivas futuras en el campo.
MATERIALES Y MÉTODOS
Para llevar a cabo esta revisión sistemática, se realizó una búsqueda
exhaustiva en cuatro bases de datos principales: PubMed, Scopus, Web of Science y
Google Scholar, abarcando artículos publicados entre 2000 y 2024 que se centraran
en el estudio de tejidos antiguos mediante técnicas de microscopía e histotecnología.
La investigación se inició con la formulación de la pregunta central: ¿Cuáles han sido
las principales contribuciones y avances de las técnicas histológicas y de la
microscopía en el análisis de tejidos antiguos?
Se diseñó un protocolo de revisión que incluyó una búsqueda sistemática de
literatura, utilizando estrategias específicas con las palabras clave “paleohistology”
AND “microscopy” AND “ancient tissues” AND “histology”. Para garantizar la calidad
y relevancia de los artículos seleccionados, se establecieron criterios de inclusión y
exclusión. Se incluyeron aquellos estudios que analizaran tejidos antiguos mediante
técnicas microscópicas y que estuvieran publicados en revistas revisadas por pares.
Por otro lado, se excluyeron aquellos que no cumplían con criterios de calidad
metodológica, que no abordaban una metodología histológica, que no ofrecían datos
originales o que correspondían a resúmenes de conferencias.
Durante la revisión inicial, se identificaron 1 075 artículos en las bases de
datos. Tras eliminar 30 duplicados y descartar 161 estudios que correspondían a
resúmenes de congresos o investigaciones sobre la historia de la microscopía, se
obtuvieron 884 artículos considerados como pertinentes. Estos fueron revisados en
su totalidad para evaluar la aplicación de técnicas microscópicas en su metodología.
Dicha revisión constituyó el análisis preliminar, a partir del cual solo 45 estudios
fueron seleccionados para el análisis final. El proceso de selección y filtrado de
artículos se presenta en el diagrama de flujo de la revisión sistemática (Figura 1).
Posteriormente, se realizó la extracción de datos, recopilando información
clave de los estudios seleccionados, como el título, tipo de publicación, año,
aplicaciones, tipo de tejido analizado y tipo de microscopio utilizado. Los resultados
fueron sintetizados en tablas y figuras, acompañados de una síntesis narrativa que
discute los hallazgos en relación con la pregunta de investigación. Además, se
examinaron las limitaciones de los estudios revisados y se destacaron sus implicacio-
nes para futuras investigaciones en histología y microscopía aplicadas al análisis de
tejidos antiguos.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
5
Figura 1. Flujo de trabajo de la revisión sistemática que muestra la selección de los artículos.
Fuente: Elaboración propia.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
El análisis sistemático de la literatura hasta el año 2024 refleja como las
técnicas de microscopía e histología han desempeñado un papel central en el estudio
de muestras antiguas, destacándose un amplio número de publicaciones distribuidas
en artículos (n= 675) y en menor cantidad libros (n=121) y disertaciones (n=45).
Como era de esperarse, los resultados demuestran que el tipo de tejido, el
organismo estudiado y la modalidad de microscopía e histología empleada varían
considerablemente según el objetivo del análisis y la naturaleza de las muestras
(Figura 2). Así, el tejido óseo ha sido el más frecuentemente analizado debido a su
capacidad de preservación en contextos arqueológicos y paleontológicos, además de
su utilidad como modelo para reconstruir hábitos alimenticios, patrones de actividad
física y salud en poblaciones humanas y animales antiguas.
Al respecto, los análisis mediante microscopía óptica convencional (Figura
3) y SEM (Figura 4) han permitido estudiar las microestructuras normales y alteradas
del hueso, tales como osteonas, canales haversianos y la densidad ósea,
proporcionando información detallada sobre enfermedades metabólicas como la
osteoporosis y otras patologías relacionadas con la dieta, así como también sobre
procesos tafonómicos postmortem que afectaron el tejido óseo (Rühli et al., 2007;
Schroeder et al., 2014). Además, los estudios histológicos tradicionales, utilizando
tinciones como la tricrómica de Masson o la tinción de Feulgen (Figura 5), han
permitido analizar las remodelaciones óseas asociadas a fracturas y procesos
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
6
degenerativos, tanto en humanos como en animales (Hillson, 2005; Pinhasi et al.,
2015).
El tejido dental también ocupa un lugar destacado en los estudios de
microscopía e histología especialmente por su capacidad de preservar biomoléculas
y rastros de desgaste. A través de técnicas como el SEM y la microscopía confocal, se
han identificado patrones de abrasión en el esmalte que revelan hábitos dietéticos y
tecnológicos en poblaciones antiguas (Hillson, 2005; Smith et al., 2017). Por ejemplo,
estudios recientes han identificado marcas específicas en dientes humanos que
reflejan el uso de herramientas para preparar alimentos, lo que sugiere un
conocimiento técnico avanzado en grupos prehistóricos. Además, el análisis
histológico de la dentina ha permitido identificar líneas de crecimiento
interrumpidas, conocidas como líneas de estrés de Retzius, que se asocian con
eventos fisiológicos extremos como enfermedades o desnutrición (Fitzhugh et al.,
2019).
Aunque menos comunes, los tejidos blandos también han sido objeto de
estudio, especialmente en momias humanas y animales. La preservación de estos
tejidos ha permitido analizar enfermedades infecciosas y procesos patológicos en
mayor profundidad. La microscopía confocal, en combinación con técnicas de
inmunohistoquímica, ha sido utilizada para identificar proteínas específicas, como
colágeno y elastina, en momias egipcias y sudamericanas (Nerlich et al., 1997;
Greenblatt et al., 2000). Estos estudios han proporcionado evidencia directa de
enfermedades como la tuberculosis y la sífilis, lo que permite rastrear la evolución
de estas infecciones en diferentes períodos históricos. En casos excepcionales, el uso
de técnicas avanzadas como la hibridación in situ fluorescente (FISH) ha permitido
identificar material genético de patógenos, como el ADN de Yersinia pestis en restos
humanos de la Edad Media (Bos et al., 2011; Schuenemann et al., 2013).
En investigaciones de muestras vegetales, los tejidos vasculares y las
paredes celulares han sido el objetivo principal debido a su resistencia a la degrada-
ción. Técnicas como la microscopía confocal y la electrónica de transmisión (TEM)
han permitido analizar las estructuras tridimensionales de las paredes celulares, así
como la composición química de lignina y celulosa en fósiles vegetales (Howard,
2005; Jordan et al., 2014). Estos análisis han sido fundamentales para reconstruir
condiciones climáticas pasadas y explorar la adaptación de las plantas a ambientes
cambiantes, como las glaciaciones y períodos de sequía extrema (Wheeler & Baas,
1998; Coates et al., 2019). Los estudios de semillas y esporas fósiles, especialmente,
han aportado evidencia sobre las estrategias reproductivas y la biodiversidad en
ecosistemas antiguos, generando nuevas perspectivas en la paleoecología.
Por último, el estudio de patógenos antiguos ha sido posible gracias al
desarrollo de técnicas histológicas avanzadas (Figura 7). Estas investigaciones han
proporcionado información clave sobre la evolución de enfermedades infecciosas y
su impacto en poblaciones humanas. Por ejemplo, la inmunohistoquímica se ha
utilizado para identificar antígenos específicos en tejidos preservados, mientras que
la microscopía electrónica ha permitido visualizar partículas virales, como las de la
viruela, en momias egipcias (Nerlich et al., 1997; Greenblatt et al., 2000). Además, el
uso combinado de microscopía confocal e hibridación in situ ha facilitado la identifi-
cación de bacterias antiguas, como Mycobacterium tuberculosis, lo que ha permitido
rastrear los orígenes y la diseminación de esta enfermedad en poblaciones humanas
(Bos et al., 2011; Schuenemann et al., 2013).
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
7
En términos de organismos estudiados, los humanos y los animales han sido
el grupo más analizado, seguido por las plantas y los patógenos (Figura 8). Este pa-
trón refleja el interés en reconstruir hábitos de vida y patrones de salud en poblacio-
nes humanas y animales, así como en comprender cambios ecológicos y climáticos
en plantas y el impacto de enfermedades infecciosas a lo largo del tiempo. Las c-
nicas de microscopía electrónica, particularmente el SEM, son las más empleadas
debido a su capacidad para proporcionar imágenes de alta resolución y su aplicabili-
dad a una amplia variedad de tejidos y muestras (Hillson, 2005; Schroeder et al.,
2014). Sin embargo, la combinación de técnicas histológicas avanzadas con modali-
dades de microscopía confocal y espectroscopia ha demostrado ser especialmente
eficaz para analizar tejidos blandos y biomoléculas en plantas y patógenos, abriendo
nuevas posibilidades en la investigación interdisciplinaria (Bos et al., 2011; Coates et
al., 2019).
Colombia, por su riqueza arqueológica y biodiversidad, ofrece un escenario
único para el análisis de muestras antiguas mediante el uso de técnicas avanzadas
de microscopía (Figura 8A y 8B). Este país cuenta con una diversidad de contextos
históricos y biológicos, desde restos humanos prehispánicos hasta registros fósiles
de flora y fauna que datan de millones de años. Sin embargo, a pesar de los avances
tecnológicos globales, el uso de microscopía en estudios histológicos en Colombia
aún enfrenta desafíos relacionados con el acceso a tecnología, la capacitación espe-
cializada y los recursos financieros.
Los estudios de restos humanos en Colombia han utilizado principalmente
microscopía óptica para análisis básicos de huesos y dientes de culturas prehispáni-
cas. Por ejemplo, investigaciones en sitios como San Agustín y Tierradentro han em-
pleado microscopía para evaluar patologías dentales, como caries y desgaste por
dieta (Castaño et al., 2015). Estas evaluaciones han permitido reconstruir patrones
alimenticios y hábitos de vida en comunidades indígenas antiguas. Recientemente,
la microscopía electrónica de barrido (SEM) se ha introducido en estudios más avan-
zados, permitiendo la observación de microestructuras óseas para identificar signos
de enfermedades metabólicas y traumas antiguos (Martínez et al., 2019). Este enfo-
que ha sido crucial para entender las condiciones de salud y las prácticas funerarias
en sociedades prehispánicas colombianas.
En el caso de los restos animales, la microscopía ha sido clave para analizar
huesos y dientes de fauna asociada a sitios arqueológicos. La microscopía óptica y
SEM han sido utilizadas para identificar marcas de corte y patrones de desgaste, ayu-
dando a reconstruir interacciones entre humanos y fauna en contextos de caza y
domesticación (Gómez et al., 2020). Por ejemplo, en el Parque Nacional de Chiribi-
quete, se han analizado huesos animales con técnicas de microscopía para determi-
nar su papel en las prácticas alimenticias y rituales de las sociedades amazónicas
prehispánicas.
Colombia posee una rica historia paleobotánica que ha sido explorada me-
diante técnicas de microscopía, especialmente en el análisis de tejidos vegetales pre-
servados en sedimentos y ámbar. La microscopía confocal ha permitido estudiar
estructuras tridimensionales de paredes celulares en semillas y madera fósil, contri-
buyendo a reconstruir cambios climáticos y ecológicos en el Holoceno (Jiménez et
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
8
al., 2018). Además, la microscopía electrónica ha sido empleada para observar es-
tructuras subcelulares en hojas fósiles de la región del Magdalena Medio, desta-
cando adaptaciones a condiciones climáticas extremas durante el Pleistoceno.
El análisis de patógenos antiguos en Colombia ha sido limitado pero
prometedor. La inmunohistoquímica y la hibridación in situ se han utilizado en
momias andinas para identificar rastros de Mycobacterium tuberculosis y
Treponema pallidum (Pérez et al., 2021). Estos estudios, aunque escasos, son
fundamentales para entender la evolución de enfermedades infecciosas en América
Latina y su impacto en las poblaciones precolombinas.
A pesar de estos avances, el uso de microscopía en estudios histológicos en
Colombia enfrenta limitaciones importantes. La falta de acceso a equipos de alta
tecnología, como microscopios electrónicos y confocales, restringe la capacidad de
análisis a nivel subcelular. Además, la capacitación técnica es limitada, lo que
dificulta la implementación de técnicas avanzadas en laboratorios locales (Martínez
et al., 2019). Para superar estas barreras, es esencial fortalecer las colaboraciones
internacionales, promover la inversión en infraestructura tecnológica y capacitar a
investigadores locales en el uso de herramientas avanzadas. Con estos esfuerzos,
Colombia puede aprovechar su rica diversidad biológica y cultural para posicionarse
como un líder en estudios histológicos y microscópicos de muestras antiguas.
Figura 2. Comparación de la frecuencia de análisis de diferentes tipos de tejidos.
Fuente: Elaboración propia.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
9
Figura 3. Micrografía de un corte transversal de tercio distal de tibia derecha del individuo AZ45851 con un fechado radiocarbónico de
4030 ± 25 AP y obtenido del sitio arqueológico Aguazuque (Municipio de Soacha, Colombia). Aumento Total 100X. Se observa claramente
la presencia de osteonas (O) o sistemas de Havers, que en esencia son estructuras cilíndricas y se ven como siluetas circulares. Entre las
osteonas están las laminillas intersticiales (LI) que son los restos de osteonas antiguas. En el centro de cada osteona está el conducto de
Havers (CH) o conducto osteónico, que en el tejido vivo contiene vasos sanguíneos, tejido conjuntivo y células que tapizan la superficie
del material óseo. Los vasos sanguíneos llegan a los conductos de Havers desde la médula a través de otros túneles llamados conductos
de Volkman o conductos perforantes (CV). Rodeando las osteonas secundarias se encuentra la línea de cemento que las caracteriza (LC).
Obsérvense las lagunas (L) y las finas prolongaciones filiformes que emanan de ellas. Estas proyecciones corresponden a canalículos (C),
espacios dentro de la matriz ósea que contenían las prolongaciones citoplasmáticas del osteocito. Los canalículos que se extienden desde
cada laguna están comunicados con los de las lagunas vecinas para formar un sistema canalicular tridimensional en todo el hueso.
Fuente: Elaboración propia.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
10
Figura 4. Micrografía obtenida mediante Microscopía Electrónica de Barrido (SEM) de una muestra del fémur derecho del individuo
AZ45851 (4030 ± 25 AP), procedente del sitio arqueológico Aguazuque (Soacha, Colombia). La imagen fue capturada a 20 kV y 100x de
aumento. Se distingue un canal haversiano de morfología circular, cuyos bordes presentan alteraciones tafonómicas evidentes, reflejo de
procesos postmortem que han modificado su estructura original.
Fuente: Elaboración propia.
Figura 5. Micrografía teñida con Fuelgen de un Corte transversal del tercio distal de la tibia derecha del individuo AZ45851 (4030 ± 25 AP),
procedente del sitio arqueológico Aguazuque (Soacha, Colombia), observado a un aumento total de 100X. La tinción de Feulgen, específica
para ADN, resalta las estructuras óseas donde se conserva este material, siendo especialmente evidente en las lagunas (L) y los canalículos
(C), que alojaban los restos nucleares de los osteocitos. Se identifican osteonas (O) o sistemas de Havers, con sus conductos centrales
(CH), rodeadas por laminillas intersticiales (LI) y delimitadas por neas de cemento (LC). Los canalículos que irradian desde las lagunas
forman una red tridimensional interconectada, resaltada por la tinción debido a la afinidad con el ADN residual.
Fuente: Elaboración propia.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
11
Figura 6. Micrografía correspondiente a un corte longitudinal de tejido dental humano, observada a un aumento total de 100X. Se iden-
tifican claramente varias estructuras histológicas distintivas: el esmalte (E), visible como la capa más externa, de aspecto homogéneo; la
dentina (D), ubicada por debajo del esmalte, en la que se aprecian numerosos túbulos dentinarios (TD) dispuestos de forma paralela y
orientados hacia la pulpa dental; y el esmalte aprismático (EA), una capa superficial del esmalte caracterizada por la ausencia de organi-
zación prismática, observable en el borde más externo del tejido. La unión entre el esmalte y la dentina (unión amelo-dentinaria) o (UED)
se distingue como una zona de transición bien definida.
Fuente: Elaboración propia.
Figura 7. Discriminación de las Aplicaciones empleadas en las investigaciones con microscopía.
Fuente: Elaboración propia.
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
12
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
13
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
14
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
15
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
16
Hellen Alexandra Cárdenas Otavo, Freddy Rodriguez Saza. (2026). https://doi.org/10.21789/22561498.2181
Vol. 16 (2) juliodiciembre del 2026
| Revista electrónica editada por la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de UTADEO
17