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SEBASTIÁN LÓPEZ OSPINA
El objetivo de construir un camino donde la relación
de los campos de conocimiento mencionados desde
la relación DAC, se configura a partir de los retos que
enfrentan tanto las ciencias como las disciplinas al
abordar problemas complejos. Una definición del dise-
ño lo concibe como un campo de conocimiento experto
en la dimensión artificial, enfocado en la proyección de
futuros deseables e involucrando al ser humano como
pregunta y respuesta esencial por la que se debe dise-
ñar. (Simon 1996).
La postura es producto de una época con enfoque
científico en la que el mundo y sus problemas se acotan
desde una mirada convergente que demuestra suficien-
cia disciplinar y autonomía. Entender el tiempo en que
se define la epistemología de esta disciplina, deviene
esencial para introducir conversaciones alrededor de
una idea tan plural como lo es la del futuro. Puede así
formularse la siguiente pregunta para problematizar
tal escenario: ¿es el diseño suficiente para decidir por sí
mismo el futuro de la especie humana?
No deben entenderse las afirmaciones anterio-
res como una crítica a la mirada científica de Herbert
Simon sobre el diseño; al contrario, solo admiración hay
por el teórico de las ciencias, economista y politólogo
que ayudó a la disciplina a poseer teoría y método. Este
suceso fue en su momento tan importante como para
articular a un grupo de intelectuales, en su mayoría
científicos sociales (Niklas Luhmann), teóricos de los
sistemas (Horst Rittel), ingenieros (Bruce Archer) e ini-
ciados de la cibernética (Siegfried Maser), interesados
en nutrir un cuerpo teórico ajeno que resultaba extra-
ñamente familiar y donde se veía un avance considera-
ble en el prominente campo de los negocios.
Considerado el diseño un fenómeno social de valor
comercial, empieza un viaje a mitad de siglo XX, atrave-
sando las principales ciudades europeas1 hasta lograr
establecer la conferencia denominada DRS (The Design
Research Society). Allí se trazan los primeros estuarios
en el campo de la investigación para el diseño, lidera-
dos por figuras como John Page, William Gosling, Bruce
Archer, Richard Buchanan, Peter Lloyd y otros2.
La revisión del escenario de la DRS conduce al
planteamiento de muchas más inquietudes sobre el
concepto de diseñar para el mundo desde una única
perspectiva: la del experto. Al parecer, según los ante-
cedentes y los esbozos del conocimiento descubierto,
se encuentran rastros de nociones articuladas desde
distintos campos y puntos de vista, proyectadas sobre
el diseño, al ver en este un espacio donde convergen as-
pectos del pensamiento lógico y no lineal en función de
la creatividad. Este es el caso del método sistemático
para diseñadores: análisis, creación y ejecución (Archer
1979), el cual estuvo orientado a presentar un sistema
que puede exponer los resultados a partir de ciclos que
informan del proceso.
Partiendo de este hecho histórico, y en consonan-
cia con la postura de Herbert Simon, se propone desde
este punto asumir al diseño como una disciplina inte-
resada en el bienestar humano, los futuros deseables;
como un espacio de pensamiento proyectual donde
el diálogo con los objetos, los contextos, los actores
y los resultados mejoran las respuestas encontradas
(Margolin y Buchanan 1996).
No obstante, esta es la visión europea del diseño;
una visión que, aunque original e interesante, no puede
ser indiferente ante las construcciones latinoamerica-
nas de la disciplina. Antes bien, debe darse una relación
donde ambas logren converger e informen de cómo
y de qué manera puede encontrarse un diseño capaz
de complementarse a sí mismo desde distintas pers-
pectivas, en diálogo con la realidad latinoamericana, y
donde la cultura y la vida puedan converger (Juez 2002).
Por tal motivo, se toma como definición latinoa-
mericana el nodo teorético del diseño, escrito por el
profesor investigador Aurelio Horta (2012), gracias a
cuyas ideas sobre el acto de diseño y su episteme se
puede evidenciar un camino articulador para que la
ciencia y el arte aprovechen esta naturaleza del diseño,
como medio que los posibilita.
En síntesis, la teoría describe al diseño como aquel
que se refleja en la cultura de la que proviene, y la epis-
teme se representa mediante dos zonas: la primera es
exclusiva a la cognición (en el sentido fenomenológico
LA RELACIÓN DISEÑO,
ARTE Y CIENCIA - DAC