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Vol. 11 Núm. 15 (2025)
https://doi.org/10.21789/24223158.2236
EDITORIAL
FÁBULAS - EDITORIAL
Angela Liliana Dotor Robayo
1
Editora invitada revista La Tadeo Dearte
angelal.dotorr@utadeo.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-4296-7848
Alberto Romero Moscoso
2
Editor invitado revista La Tadeo Dearte
alberto.romero@utadeo.edu.co
https://orcid.org/0000-0002-1738-4181
Sugerencia de citación: Dotor Robayo, Angela Liliana, Alberto Romero Moscoso. Fábulas - Editorial.
La Tadeo Dearte 11, no15, 2025, 1-2. https://doi.org/10.21789/24223158.2236
Devinieron algunas de las disciplinas, merced a las hoy ingenuas apuestas modernas,
escenarios de consolidación de paradigmas que privilegiaron las maneras de proteger los criterios
a partir de los cuales se establecieron y diferenciaron sus propios campos de conocimiento y sus
posibilidades de incidencia en la modelación de los horizontes de habitabilidad y su relación con
los aparatos de producción y consumo. Resultaron, por esa vía, algunas disciplinas insistiendo en
las maneras y posibilidades propias del reducido escenario que, para su emergencia, permitió un
tejido especializado, ordenado y jerarquizado en el que sus tareas y propósitos les permitieron
mantener un campo de acción en la topografía de actores y relaciones del proyecto occidental de
progreso.
En consecuencia, dos posibilidades quedaron para algunos escenarios disciplinares: el
primero, mantener sus oportunidades de existencia dentro del discurso imperante de la peregrina
idea de las disciplinas ancladas a los modos de producción y por esa vía su evidente
instrumentalización y su consolidación como trágico figurante de las dinámicas asociadas a las
estructuras de distribución de la riqueza y, el segundo, exhortar a sus entornos y comunidades sobre
las modificaciones y puestas al día de sus aparatos conceptuales y argumentativos, así como de sus
maneras de aparecer en las estimadas renovaciones constantes e incidencia en la transformación
de los escenarios de distribución y comercialización de bienes y servicios.
En consideración, por ejemplo, las disciplinas asociadas al diseño, cuya premisa se sustentaba
desde sus inciertos inicios a la promesa de un mundo industrial, bello, funcional y comunicado, que
1
Doctora en Diseño de la Universidad de Palermo, magíster en Dirección de Marketing, diseñadora de modas y textiles.
Actualmente es directora del área de Diseño Visual e Interactivo y profesora asociada de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo
Lozano. Cuenta con experiencia en la enseñanza del diseño de indumentaria con procesos conceptual-creativos y experimentales.
En los últimos años se ha dedicado a la investigación de estudios culturales y de las prácticas del vestir, lo que amplía y vincula su
mirada crítica como aporte a los estudios de la moda.
2
Doctor en Estudios Sociales, Universidad Externado de Colombia. Magíster en Filosofía, Universidad del Rosario. Especialista
en Cultura Visual, Universidad de Barcelona. Licenciado en Artes, Universidad de la Sorbona. Maestro en Artes Plásticas,
Universidad Nacional de Colombia. Profesor del área académica de Diseño Visual e Interactivo, Universidad de Bogotá Jorge
Tadeo Lozano. Artista visual ganador del Premio Nacional de Arte Joven y el Premio Nacional Artes del Fuego, con exposiciones
en Barcelona y Paris; coautor de los libros "Poéticas y críticas del devenir", "Estética, vida artificial y biopolítica" y "La imagen
como pensamiento".
Angela Liliana Dotor Robayo, Alberto Romero Moscoso. (2025). https://doi.org/10.21789/24223158.2236
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ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
no logró comprometer de manera importante los vectores determinantes —los aparatos de
transformación de materias primas, la consolidación del escenario de cultura material dispuesto
para el uso y desecho, el desarrollo de tecnologías para la fabricación y habitabidad, la relación
esencial con los saberes ingenieriles que se dispusieron como perspectiva de la idea de desarrollo,
entre otros— terminó tomando distancia ampliamente del decurso socio histórico del siglo XX. Los
diseños al servicio de una estructura de producción y comunicación, la cual no estuvieron en la
capacidad de comprender cabalmente, abonaron en el robustecimiento de las prácticas que
navegaron del mundo industrial al mundo de la información dispuesto sobre la poderosa idea de
mercancía. Sin comprender realmente las mercancías, apuntalaron su existencia en las
posibilidades de su comunicación o en las superficiales modificaciones de los escenarios de
producción, que no actualizaron la invitación formalista y funcional de la primera estética
industrial y tampoco estuvieron en capacidad de revertir la consolidación de los medios como
accesorios al aparato productivo-distributivo.
Es posible pensar que la idea fundacional sobre la cual aparecieron estas disciplinas, que
giraba en torno a la apuesta según la cual era posible diseñar el mundo sea, como es evidente, un
ejercicio retórico y circular para preguntas que, mantenidas en lugares sin interés, discurren
banalmente en inquietudes que articulan las disciplinas, por ejemplo, con las robustas ideas de
cultura e identidad, en las cuales aspiran a su reafirmación. Declarar pues, que el mundo se puede
diseñar tendría hoy que ver, por lo menos, con comprender las estructuras de la economía y la
geopolítica, a la luz de las transformaciones socio históricas y, en consecuencia, pensar en la
posibilidad de diseño del mundo sería, por tanto, lejos del positivismo instrumental, una tarea
analítica e interpretativa que mencionaría la contingencia de diseñar, como una acción de variables
complejas, pero claramente no como una disciplina.
Diseñar, en razón a lo anterior, puede comprenderse como una acción y en tal caso podrían
formularse inquietudes con respecto a sus posibilidades y alcances (en el marco de las dinámicas y
estructuras mencionadas) no obstante, con respecto al diseño como un escenario disciplinar en
sentido epistemológico, la reflexión no parece tomar el camino de la acción sugerida, sino por el
contrario el de sus condiciones en términos discursivos autorreferenciales y endogámicos. De
manera similar a las reflexiones sobre las que se discute a propósito (por ejemplo) de la idea de
poder y los medianos acuerdos a los que ha llegado el mundo contemporáneo al respecto (anomia,
deslocalización, ausencia de sujeto, carácter relacional, orden complejo y otros) podría
estructurarse la noción de diseño. Pero claro, sabemos que poder no es una disciplina (aunque
tampoco solamente una acción).
Así las cosas, pensar en un mundo que pueda ser diseñado, como un proyecto, no solo
insistiría en el determinismo, sino además su sentido teleológico comprometería la certeza de que,
vistas las innumerables condiciones de crisis del planeta, el diseño resultó por lo menos
insuficiente. Empero, no tiene las posibilidades de la tarea a la que aspira, pero tampoco la culpa
del estado actual (por lo menos, no toda).
Ahora bien, un pensamiento no disciplinar puede, sin duda, articular reflexiones juiciosas
sobre la socio-tecnología y sus consideraciones con respecto a tensiones renovadas del tránsito de
ciudadanos a consumidores y sus múltiples formas; pero también de la condición humana y sus
relaciones con sistemas y ecologías de la vida y de lo artificial. Tal vez lo que resulte de este empeño,
poco tendrá que ver con una condición disciplinar y mucho menos epistemológica de diseño, claro,
tampoco de otras disciplinas. La tarea, será conceptual.