dejar la ceca en el interior neogranadino cambió la historia del país de
manera permanente al concentrar en la capital la toma de decisiones
monetarias y gran parte de la actividad financiera. Amaya muestra las
dificultades de operar en una economía con heterogeneidad monetaria y
documenta la posición de los mercaderes cartageneros en un momento de
cambio macroeconómico asociado a los cambios que experimentaban los
flujos de oro y plata en el Caribe. Cristian Riaño, por su parte, realiza un
aporte fundamental al estudio de la economía del siglo XVII al proveer
series de tiempo de ventas de tierra y créditos agrícolas en Santa Fe de
Bogotá. El autor sostiene que existía en la región un activo mercado de
tierras, calcula su tamaño y provee datos sobre el rol de las instituciones
eclesiásticas en la compra-venta de activos agrarios. Los datos de Riaño
muestran que la existencia de una crisis generalizada en el siglo XVII debe
matizarse, pues además de ampliarse la disponibilidad de crédito, la región
contó con una oferta monetaria más estable y uniforme que aquella
imperante en el siglo XVI.
Los siguientes tres artículos abordan temas de la segunda mitad del
siglo XVIII, periodo bien trasegado por la historiografía sobre el Nuevo
Reino de Granada. Andrés Alcázar estudia el abasto de arroz en la ciudad
de Cartagena a través de una serie de juicios por acaparamiento e
información alcabalatoria. Además de mostrar la centralidad del cereal
para el consumo de los habitantes de la ciudad, el autor muestra cómo los
controles de precios y cuotas del cabildo generó una enorme distorsión en
la oferta y demanda de arroz en el puerto. Productores en el interior de la
provincia de Cartagena e intermediarios locales iniciaron frecuentes
enfrentamientos con el cabildo de la ciudad en un contexto de crecimiento
generalizado de precios en el virreinato. La historiadora Valeria Erazo, por
su parte, estudia el mercado de esclavos en Ibagué y Chaparral, dos centros
urbanos relativamente modestos, pero con una centralidad en el transporte
interregional del virreinato. La autora encuentra un mercado de esclavos
relativamente grande en que existía una amplia transferencia de cautivos
con otras regiones del Reino. Los datos de ambos centros confirman la
caída secular del precio de los esclavos en la Nueva Granada, a la par que
muestran que, en vísperas de la Revolución, el mercado estaba
relativamente equilibrado entre hombres y mujeres.
El dossier cierra con el artículo de Juan David Cascavita, del London
School of Economics, en que realiza un recorrido analítico sobre las diversas